“MARALOVE Blog: The City Of Soul in Motion – London, Paris, and Rome”

I’d love to share in this space the truly special experience that was my trip to London, Paris, and Rome—a journey that began as a family vacation but became an essential chapter in the path of The City Of Soul, my latest collection.

 

From the moment I knew we would take this trip, I also knew I wanted to bring my artwork with me. Although everything came together last-minute, I was certain this collection needed to leave my familiar world behind—it was meant to live in spaces that would even surpass my own dreams. I didn’t have everything figured out, but I knew something important was about to happen.

 

London: When Art Follows You

 

We arrived in London and stayed only two nights. We had a clear agenda: to visit the home of Dr. Edward Bach, the founder of the Bach flower remedies, located two hours outside the city, and to explore some areas we had long wanted to see. I knew our two days would be filled with those plans, so I decided to do something simple yet symbolically meaningful: to exhibit my five paintings inside the hotel where we were staying.

 

There were no previously invited guests, very spontaneous, very few photos taken… just the quiet presence of my paintings in a new space. It was intimate and significant, as if by simply placing my artwork there—even briefly—I was giving them wings and confirming that this dream was starting to take shape.

 

Paris: Signs and Synchronicities

 

In Paris, the story took another turn. We had dinner at a charming restaurant where the warmth of the service matched the deliciousness of the food. Our waitress, Celia, was especially kind. We decided to return the next day, and that’s when everything aligned. My sister Armida noticed a decorative wall with beautiful green frames, and I felt that inner impulse—that MARALOVE spark—telling me: this is the place.

 

I had come prepared from San Diego: I brought five artworks, printed descriptions, and special tape to avoid damaging any walls. I couldn’t carry easels, but I did carry the hope that something could happen.

 

 I asked Celia for permission (using a translator to explain from English to French). At first, it wasn’t possible, but a few minutes later, something changed. She looked at me, smiled, and said: yes. In a matter of seconds, with Ile’s help, we arranged the pieces on that wall. No planning, no structure—just passion, respect, and a lot of heart. Exhibiting in Paris like that, so spontaneously, was an act of faith… and of persistence. And it came true.

 

Rome: Eternal Inspiration

 

Although I didn’t do an exhibition in Rome, every corner of the city filled me with inspiration. Walking its streets, breathing in its history, visiting the Vatican Museums and witnessing centuries of art coexisting in harmony—it was profoundly moving. It reminded me why I do what I do: because art, when born from the soul, transcends time, space, and structure.

 

 

Today I return to San Diego with a full heart. What began as a family trip became an artistic and emotional journey. Not everything was perfect—but it was authentic. I made myself a promise to return, with a more structured plan, with full presence—physical and emotional—to share this one or another collection with more people, more social and media interaction, and deeper intention.

 

For now, all I can say is: thank you, life. Thank you for the signs, for the “no’s” that turn into “yes,” and for reminding me that dreams need action… and a touch of courage.

 

With love and gratitude,

Mariel / MARALOVE

 

 

Here are the five pieces from the complete City of Soul collection, which were exhibited in London and Paris.

 

 

“Blog MARALOVE: Ciudad del Alma en movimiento – Londres, París y Roma”

 

Quisiera compartir en este espacio la experiencia tan especial que fue este viaje a Londres, París y Roma, un recorrido que tuvo como propósito un viaje familiar pero que incorpore un capítulo esencial en el camino de Ciudad del Alma, mi más reciente colección.

 

Desde que supe que haríamos este viaje, supe también que quería llevar conmigo mis obras. Aunque el viaje se planeó con poco tiempo de anticipación, tenía claro que esta colección merecía salir de mi  mundo habitual, que estaba destinada a habitar lugares que incluso sobrepasarían mis propios sueños. No tenía todo resuelto, pero sí la certeza de que algo importante sucedería.

 

Londres: cuando el arte te sigue

 

Llegamos a Londres y nos hospedamos solo por dos noches. Teníamos una agenda muy clara: visitar la casa del Dr. Edward Bach, creador de las flores de Bach, ubicada a dos horas de la ciudad. Y hacer un recorrido por ciertas áreas que queríamos conocer. Sabía que esos dos días los dedicaríamos completamente a esos recorridos, así que decidí hacer algo sencillo pero simbólicamente importante: exhibir mis cinco obras dentro del hotel donde nos hospedábamos.

 

Sin invitados anticipados, con poco registro fotográfico… solo la presencia de mis pinturas en un nuevo espacio. Fue una experiencia íntima y significativa, como si dejar mis obras ahí, aunque por poco tiempo, les diera alas y confirmara que este sueño estaba tomando forma.

 

París: señales y sincronías

 

En París, la historia tomó otro giro. Habíamos cenado en un restaurante encantador donde la atención fue tan cálida como la comida deliciosa. La mesera, Celia, fue especialmente amable. Decidimos regresar al otro día, y ahí fue cuando todo se alineó. Mi hermana Armida vió una pared decorativa con marcos verdes hermosos y sentí ese impulso interno —esa chispa MARALOVE— que me dijo: aquí es.

 

Desde San Diego había venido preparada: llevaba cinco obras, sus descripciones impresas y tape especial para no dañar paredes. No podía cargar con caballetes, pero sí con la ilusión de hacer que algo pasara.

 

Le pedí permiso a Celia (utilizando un traductor para explicarle del inglés al francés). Al principio no fue posible, pero unos minutos después, algo cambió. Me vió a los ojos, sonrió y dijo: sí. En cuestión de segundos, con la ayuda de Ile, acomodamos las piezas en esa pared. Sin planeación, sin estructura, solo con pasión, respeto y mucho corazón. Exponer en París así, tan de pronto, fue un acto de fe… y de persistencia, de repente se hizo realidad.

 

Roma: inspiración eterna

 

Aunque no hice una exposición en Roma, cada rincón de la ciudad me llenó de inspiración. Caminar por sus calles, respirar su historia, visitar el Museo del Vaticano y ver siglos de arte conviviendo en armonía, fue profundamente conmovedor. Me recordó por qué hago lo que hago: porque el arte, cuando nace del alma, trasciende tiempo, espacio y estructura.

 

 

Hoy regreso a San Diego, con el corazón lleno. Lo que empezó como un viaje familiar se convirtió en una travesía artística y emocional. No todo fue perfecto, pero fue auténtico. Me prometí volver, con un plan más estructurado, con presencia física y emocional, para compartir esta u otra colección con más personas, más contenido y más intención.

 

Por ahora, solo puedo decir: gracias, vida. Gracias por las señales, por los “no” que se vuelven “sí”, y por recordarme que los sueños necesitan acción… y un toque de valentía.

 

Con amor y gratitud,

Mariel / MARALOVE

 

 

Les presento las cinco obras que conforman la colección completa Ciudad del Alma, las cuales fueron expuestas en Londres y París.

 

 

 

 

 

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